Durante las últimas décadas,
la mayor parte de las zonas rurales de la Comunidad Europea se han visto afectadas
por problemas similares. La crisis de empleo y de la actividad agrícola,
el abandono por parte de los jóvenes mejor formados, el aumento del paro,
la disminución del nivel de vida, el incremento del aislamiento debido
a la desaparición de determinados servicios o el deterioro medioambiental
son algunos de los factores que han ido restando atractivo al mundo rural.
Frente a esta importante transformación, numerosas voces coinciden en
señalar que el mundo rural debe buscar nuevas orientaciones y formas de
actividad que reúnan a los distintos interesados en un modelo de desarrollo
integrado
La iniciativa comunitaria LEADER I, fue aprobada en 1991 por un período
inicial de dos años y medio. Destinada al ámbito rural pretendió
aplicar un modelos de desarrollo basado en los siguientes aspectos:
Escala local o subregional, es decir, ámbitos geográficos relativamente
reducido, con una población inferior a los 100.000 habitantes.
Enfoque integral y endógeno, centrado en la necesidad de valorar el
conjunto de los problemas que afectan a la zona o comarca, valorizando las peculiaridades
de la zona.
Valor demostrativo del proyecto, de manera que sea aplicable en otras zonas
con características similares.
Participación de la población afectada, tanto en la elaboración
del proyecto como en la toma de decisiones ulteriores. La participación
colectiva se garantizaba a través de los Grupos de Acción Local
(GAL) y de los Agentes Colectivos Públicos o Privados del medio rural.
Tras una previa definición de la estrategia global de desarrollo en cada
una de las zonas, se definía un plan de actuación para fomentar
las iniciativas públicas y privadas dinamizadoras del desarrollo endógeno.
La preocupación por el mundo rural tiene sus primeros frutos palpables
en el Programa Leader I. Gracias a él, entre 1992 y 1994, 217 territorios
de la Comunidad dispusieron de ayudas para apoyo técnico de iniciativas
locales, actividades de formación y empleo, valorización y comercialización
de las producciones autóctonas, desarrollo del turismo o creación
de nuevas empresas.
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